La
madera que utilizamos en nuestras
construcciones proviene de Finlandia,
concretamente de la zona del Círculo
Polar Ártico. Los bosques
finlandeses están perfectamente
controlados y cuidados desde hace
siglos; un compromiso firme de mantenimiento
de los bosques, el cuidado de los
mismos y una orografía y
climatología adecuada hacen
que casi todo el país parezca
un bosque.
Normalmente la
madera que se utiliza para la
construcción de chalets
de madera maciza proviene de pino
o de abeto en función
de la parte de la casa donde se
utilice. La de pino es la utilizada
en las partes estructurales de
la construcción.
La climatología afecta
de manera fundamental a las
características de la
madera haciéndola idónea
para unos u otros usos. En las
zonas de clima frío el
desarrollo de los árboles
es mucho más lento. Un
pino en un país mediterráneo
se desarrolla en treinta años;
para alcanzar la misma altura
y volumen en el círculo
polar ártico necesita,
al menos, cien o ciento veinticinco.
La consecuencia
de uno u otro crecimiento afecta
de manera definitiva a sus características,
especialmente a su dureza y
durabilidad; afecta así
mismo a la propia estética
de los árboles, en las
zonas de crecimiento lento los
árboles: alcanzan gran
altura, sus troncos son de anchuras
más proporcionadas de
la raíz a la copa y tienen
mucho menos ramaje.
La replantación
de los bosques de una manera
ordenada, el cuidado de los
mismos, los conocimientos ancestrales
y una orografía muy plana
como la de Finlandia, han hecho
posible que los procesos industriales
en la elaboración de
la madera se hayan desarrollado
hasta conseguir unos niveles
de calidad antes impensables.